Voto indeciso: casi nadie vota realmente convencido
El voto indeciso suele tratarse como una categoría residual: la gente que “todavía no sabe” y que, se asume, terminará decidiendo casi al azar en las últimas semanas. La Encuesta CEP N°95 (noviembre de 2025) mostró algo más preciso y más útil: a semanas de la elección presidencial, una de cada cinco personas todavía no definía su opción. Eso no es un margen de error. Es una quinta parte del electorado, y no es un bloque homogéneo.
Dos perfiles, no uno
El propio boletín de la CEP distingue con claridad dos tipos de indeciso. Los “desinteresados” son personas que sí votaron en la elección anterior, pero hoy muestran desapego y desconfianza hacia el sistema político. Los “desapegados” directamente no votaron la vez pasada y mantienen una distancia todavía mayor. Ambos perfiles, sin embargo, coinciden en algo central: priorizan los problemas económicos, en especial los sueldos, por sobre atributos como el diálogo o la búsqueda de acuerdos a la hora de evaluar a un candidato presidencial. Es decir, el indeciso promedio no está esperando que alguien lo convenza con más consenso. Está esperando que alguien le hable, en concreto, de su bolsillo.


La sorpresa está entre los que ya decidieron
Aquí viene el dato que más debería cambiar cómo se piensa una campaña. Un estudio de la Universidad Diego Portales, publicado por CIPER Chile en noviembre de 2025, mostró que entre quienes sí tenían decidido su voto (84% del total), apenas 54% se sentía genuinamente identificado con las ideas de su candidato. El resto votaba sin convicción: un 34% elegía “la mejor opción disponible”, un 7% “la menos mala”, y un 4% simplemente para evitar que ganara la otra opción. Casi la mitad del electorado que la encuesta clasificaba como “decidido” estaba, en realidad, votando desde la resignación, no desde el entusiasmo.
Esto cambia la pregunta de fondo. No se trata solo de convencer al 20% que todavía no eligió. Se trata de que una parte importante del otro 80% tampoco está firme, solo que las encuestas la registran como si lo estuviera.
Por qué esto pesa más en segunda vuelta
El fenómeno se agranda cuando hay balotaje. En la segunda vuelta presidencial de 2021, mediciones de Cadem mostraron que cerca de un tercio de quienes debían elegir un candidato nuevo, porque el suyo había quedado eliminado en primera vuelta, seguía indeciso a pocos días de la votación definitiva. Ese es, en la práctica, el electorado que termina definiendo una elección reñida, y es también el que peor capturan las encuestas de última semana. Esta misma lógica de leer más allá del promedio de una encuesta es la que revisamos en nuestra nota sobre auditoría de imagen.
Lo que esto significa para una campaña
Tratar al electorado como si fuera “decididos” contra “indecisos” es una simplificación que deja fuera a la mitad del tablero real: los resignados que podrían moverse si alguien les da una razón mejor, y los indecisos que en realidad tienen una prioridad clara, la económica, esperando que alguien la nombre primero. Identificar en qué proporción está cada uno de estos grupos en un territorio específico, y qué prioridad concreta los mueve, no se resuelve leyendo el titular de una encuesta nacional.
¿Sabe qué proporción de su electorado está realmente convencida, y cuál solo lo está resignada?
Conversemos sobre cómo medimos esa diferencia antes de que decida la elección.
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