Fondo Común Municipal: un presupuesto que no es suyo
El Fondo Común Municipal decide, en la práctica, buena parte del presupuesto real de cientos de comunas chilenas, aunque ningún alcalde lo controle directamente. Isla de Pascua obtiene el 98,9% de sus ingresos del Fondo Común Municipal (FCM), el nivel de dependencia más alto de todo Chile. No es un caso aislado: más de la mitad de las comunas del país dependen del FCM para más del 50% de sus ingresos, y un tercio, según un análisis reciente de Diario Financiero, directamente no podría financiar su operación sin ese mecanismo. Para buena parte de los alcaldes de Chile, la palabra “su presupuesto” es, en rigor, un presupuesto que decide una fórmula calculada en Santiago, no una decisión local.
Cómo funciona, en términos simples
El FCM está definido en la propia Constitución (artículo 122) como un mecanismo de redistribución solidaria de los ingresos propios entre las municipalidades del país. Se financia principalmente con impuesto territorial, patentes comerciales y permisos de circulación recaudados a nivel nacional, se calcula en la Subdere y se distribuye por la Tesorería General de la República según una fórmula que favorece a las comunas con menor capacidad de recaudación propia. El contraste es enorme: en 2025, Las Condes fue la comuna que más aportó al fondo, con 334.626 millones de pesos, mientras Puente Alto fue la que más recibió en términos absolutos, con 82.467 millones. Incluso después de esa redistribución, el alcalde de Santiago, Mario Desbordes, señaló recientemente que el presupuesto por habitante de comunas como Las Condes o Vitacura puede llegar a ser hasta seis veces superior al de Puente Alto o Maipú.


Un ejemplo que está ocurriendo ahora mismo
El caso más actual de esta tensión se está discutiendo en estos días. La exención de contribuciones para adultos mayores incluida en la Ley de Reconstrucción Nacional, que revisamos en una nota anterior de este blog, generó un compromiso de compensación cercano a los 200 millones de dólares para los municipios que dejarán de recaudar ese impuesto territorial. La discusión pública, entre alcaldes como Vodanovic (Maipú) y Desbordes (Santiago), es exactamente sobre esto: si esos recursos deben reponerse de forma directa a las comunas afectadas, o distribuirse a través del FCM para beneficiar a un porcentaje mayor de municipios, aunque no hayan sido los directamente afectados. Es una decisión que ningún alcalde individual controla, pero que va a determinar el presupuesto real de cada uno de ellos durante los próximos años.
El desafío comunicacional real
La ciudadanía, en general, no conoce ni le interesa la mecánica del FCM. Lo que evalúa es si la calle se pavimentó, si la plaza está mantenida, si el programa social prometido efectivamente se ejecutó. Como resume el director de Secplan de la Municipalidad de Quilaco, Jaime Echeverría, gestionar una comuna con alta dependencia del FCM es, en la práctica, administrar escasez estructural. El problema es que, si esa restricción no se comunica de forma proactiva y comprensible, la ciudadanía tiende a leer los límites presupuestarios como un fracaso personal del alcalde, y no como una condición estructural que ese alcalde no decidió y difícilmente puede cambiar por sí solo.
Por qué esto no se resuelve con una explicación técnica
Explicar el FCM en detalle, con cifras y porcentajes, casi nunca cambia la percepción ciudadana. Lo que sí la cambia es una estrategia comunicacional que traduzca esa restricción estructural en un relato comprensible, sin que suene a excusa, y que al mismo tiempo muestre con claridad qué se está logrando dentro de ese margen limitado. Construir ese relato es, precisamente, un trabajo de estrategia y no de improvisación.
La misma lógica de comunicar bien una restricción estructural la revisamos en nuestra nota sobre el segundo año de alcaldía. El detalle metodológico completo está en el sitio de la Subdere.
¿Su comuna está comunicando bien sus límites presupuestarios reales, o simplemente los está sufriendo en silencio?
Conversemos sobre cómo construimos ese relato para su gestión.
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